Militares echaron mano a la industria cementera en Lara y la volvieron polvo

Militares echaron mano a la industria cementera en Lara y la volvieron polvo

 

Ante los altos costos de producción y la falta de inversión en mantenimiento en maquinarias y logística, amén de las condiciones paupérrimas en la que se encuentra actualmente la nómina laboral, las fábricas cementeras en el país sufren un declive progresivo que se remonta desde el año 2012 hasta la fecha de hoy.

Por Corresponsalía La Patilla

Así lo manifestó Orlando Chirinos, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Cementeros y Secretario General de SINTRACEL, quien señaló que las políticas socialistas que ha implementado el régimen de Maduro ha disminuido año a año, en un porcentaje alarmante en la producción de toneladas métricas anuales de cemento, en las pocas plantas que se encuentran operativas en el país.

“Las cifras que se manejan en el caso de Cemex, su capacidad nominal de producción era de 4.3 millones de toneladas métricas anuales, siendo esta la última cifra que conocemos y que se hizo pública en el año 2008. Ya cerrando el proceso de nacionalización fue de 4.7 millones de toneladas métricas, es decir, los mexicanos estuvieron por encima de las operaciones en la productividad y en la capacidad nominal de las plantas. A partir de allí el descenso ha sido insostenible”, advirtió el sindicalista.

Para el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Cementeros y Secretario General de SINTRACEL, antes de la expropiación había producción, los trabajadores estaban bien, existía armonía laboral. “Se discutía la contratación colectiva, había bonos por producción que se estimaban anualmente y que se le daban a los trabajadores, cumplíamos con todas las medidas de seguridad con los estándares internacionales de calidad, aseguramiento de la calidad, certificaciones internacionales, y en el caso de Venezuela, con la marca Norven. En la actualidad todo eso quedó en el recuerdo”.

Producción en declive

 

Orlando Chirinos, presidente de Fetracemento

 

Chirinos comentó que efectuaron un análisis de las capacidades nominales versus la producción en toneladas. En el caso de Lara, se estaba dejando de producir para el año 2010, 500 mil toneladas de cemento, teniendo un déficit aproximado de 99.907 toneladas. “Hoy estamos por debajo del 40% de la capacidad nominal en Planta Lara. Si hablamos a nivel nacional, la planta está produciendo, a lo sumo, un millón de toneladas métricas anuales, es decir, que está dejando de producir alrededor de 95% de la capacidad nominal de la planta”.

Recordó que para el año 2012, le alertaban a Ricardo Menéndez, ministro de Industria y Comercio de turno, con denuncias que venían haciendo los trabajadores en función del detrimento en la producción.

“Ya veníamos informando de la debacle. Las plantas bajaron la capacidad de producción. Entonces empezaron a importar cemento desde Cuba, y ese cemento en el proceso de traslado hacia Venezuela, lo traían en sacos y llegaba duro, porque los barcos no funcionaban como medio de traslado. En vista de ello, ese cemento de muy mala calidad ya no servía para ese entonces, es decir, prefirieron importar el producto en vez de mejorar los estándares de producción y la calidad de vida del trabajador”.

Plantas inoperativas

 

 

Destacó Chirinos que han estado alertando de un paro técnico en la industria del cemento, debido a que las plantas han estado hasta 4 años sin producción, como es el caso de Cemento Andino, donde se han hecho levantamientos para crear nuevas empresas como el caso de Carora, en el cual colocaban cifras de esa capacidad instalada dentro de las toneladas anuales de producción cuando no se estaba produciendo nada.

Afirmó que estas mentiras han sido parte de lo que los trabajadores han denunciado en cuanto a la capacidad de producción. “Hoy en día conseguimos plantas donde no se han sustituido los equipos de producción. En el caso de Planta Lara, de tres hornos que tenemos (dos de cemento gris y uno de cemento blanco), desde hace 6 años uno de los hornos de gris está parado, que es el corazón de la producción de cemento en las plantas”, indicó.

Afirmo que en la misma Planta Lara, el horno número dos es intermitente, es decir, produce en algunas ocasiones, y en otras su productividad es nula, cuando en el pasado esos hornos nunca dejaban de estar operativos: “Esos hornos solo se paraban una vez al año para hacerle un overhaul, un mantenimiento completo, porque parar un horno era inhabilitar la planta de cemento. Ahora tenemos uno que no funciona y otro intermitente”.

La producción de cemento blanco en Planta Lara está paralizada desde hace muchos años, porque los molinos de cemento blanco están dañados: “No se han sustituido los equipos y eso ha extinguido toda la producción de cemento blanco”.

Agregó que la poca producción de cemento blanco que se ve en el mercado, es producto de algunas maniobras: “Se hacen algunas modificaciones químicas en cuanto a la materia prima para poder producir un cemento blanco en apariencias que no tiene la misma calidad, que no es blanco el que se vende, es un cemento de adición que se embolsa en envases de cemento blanco, pero no se vende de calidad, no es un cemento con blancura como se vendía antes”.

Incumplimientos de contratación colectiva

 

 

Orlando Chirinos manifestó que durante 15 años ha sido constante el reclamo de los trabajadores, a quienes se le violan flagrantemente sus derechos. Denunció que las mejoras salariales no existen y quedaron estancadas desde el año 2005, al igual que el suministro de implementos y equipos de seguridad que son necesarios para tan ardua labor.

“Todo eso ha sido producto de que no hay voluntad política para el tema operativo. Han manejado las industrias cementeras como si fueran ministerios públicos, cambian personal, llega nuevo personal, no se reúnen con los trabajadores, hay inexperiencia o no hay experticia por parte de quienes han puesto en cargos directivos. La industria del cemento ha estado dirigida desde el año 2008 por militares”.

En este sentido, refirió que la única vez que la empresa fue dirigida por un civil ocurrió cuando asumió la gerencia Natacha Castillo, esposa de Elías Jaua, y allí se mantuvo en un tiempo. Sin embargo, desde el año 2008 comenzó el declive de la industria del cemento.

Señaló Chirinos que han denunciado en todas las instancias, reiterando que han hecho cualquier cantidad de gestiones: “Hemos hecho propuestas para levantar los niveles operativos de la planta y hasta ahora no nos escuchan, nos satanizan, buscan la forma de meter presos a los dirigentes, de suspenderlos, de sacarlos porque no les interesa que saquemos hacia afuera todo lo que viene ocurriendo”.

Propuestas engavetadas

 

 

Chirinos, como presidente del Sindicato de Trabajadores de Cementos del estado Lara, indicó que en 2018 presentaron un proyecto llamado Plan Cemento que llevaba dos ejes esenciales, con la única intención de llevar a la industria del cemento a sus niveles operativos, desde la perspectiva de los trabajadores con su experiencia.

El otro punto era cómo dignificar a la clase trabajadora en función de la operación por levantamiento operativo: “Lo presentamos y lo engavetaron. La primera vez que presentamos eso, a la semana ya me estaban llamando del SEBIN para preguntar sobre esa situación y por qué estábamos presentando eso”.

Aseguró que todas las propuestas han estado sustentadas en la experiencia, en el sentido de pertenencia, en el conocimiento que tienen en la industria cementera, ya que se trata de un promedio entre 25 y 30 años, el tiempo de servicio de los trabajadores. “Es una nómina antigua con conocimiento y con sentido de pertenencia”.

Desde hace años ha sido una constante que al trabajador le den una paleta mensual de cemento para que la vende y pueda paliar su situación económica, ya que 7 dólares de sueldo “es una burla para el trabajador”. Pero ya esto no se percibe como una compensación salarial, pues anteriormente el trabajador podía ganarse 200 dólares por vender la paleta, y “hoy está percibiendo entre 70 y 80 dólares”.

Chirinos aprovechó para denunciar a la dirección de Planta Lara en cuanto a persecución y abuso de poder, además que tener una política cero para los trabajadores. “Hemos presentado otra propuesta, y cuando la pasamos, le pidieron el cargo al compañero de administración”.

Los salarios de los trabajadores están estáticos, no se mueven, representa más o menos el 1% o el 2% del ingreso de la planta: “De acuerdo a la propuesta que entregamos, el ingreso que entra hoy a la planta, en dos días de producción que hagamos, cancelamos a los trabajadores un bono que los estimamos de 300 dólares, y estamos hablando de 525 trabajadores en Planta Lara”.

Plantas chatarras

 

 

La industria del cemento la convirtieron en chatarra. No hay sustitución de equipos y la producción cada vez es menor. “La producción nunca ha subido ni se ha mantenido. Siempre ha ido en detrimento y la industria prácticamente está en paro técnico”.

“Hoy lo que vemos es que han desvalijado las plantas, han sacado material, las han comenzado a desarmar para vender eso como si fuese chatarra, y eso entra en el proceso de desvalijamiento”.

A pesar de la crisis que está pasando la industria cementera, paradójicamente el ingreso que entra a la planta es mucho mayor, porque el cemento fue ajustado al precio del dólar. “Es decir, cada vez que el dólar sube, se ajusta al precio del cemento. Lo poco que sale va ajustado a la condición del dólar. Entonces el ingreso es mucho mayor, pero la producción es menor, y lo que les pagan a los trabajadores es un “pellizquito”, porque el salario queda intacto”.

Es así como Chirinos afirmó que esa es otra de las tantas denuncias que han efectuado para que en el marco de la contraloría social se verifique y revise cuál es el destino de esos ingresos que se dan por la poca producción que hay de cemento en el país, pues no se ve ninguna inversión a las plantas ni compensación alguna a sus trabajadores.

 

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