José Romero: El Arma Secreta del Chavismo

Antes de comenzar, creo importante decir lo siguiente: Es Chavismo no Madurismo, porque la estrategia detrás de ambas acepciones, es que se desea preservar el valor simbólico y político de la figura de Chávez, pretendiendo hacer un antes, cuando con Chávez todo era maravilloso, y un después, con un Maduro que fue el responsable de la debacle y no el heredero de una serie de medidas gravísimas y equivocadas tomadas durante el régimen del comediante eterno, aunque también Maduro continuó igual de desacertado rumbo al desastre.

Hay dos factores en común que presentan los hechos de abril de 2002; 2014; 2017 y ahora en 2021. El primero. Es que “pueblo” no faltó para conquistar su libertad. Con una dolorosa cuota de asesinados, heridos (muchos de ellos con secuelas discapacitantes de por vida), presos, torturados y exiliados, los venezolanos dimos todo por liberarnos. El otro factor consiste en el arma secreta del chavismo

Esta arma secreta fue la que logró revertir, insólitamente, cada situación que lucía perdida para el régimen. Pero ¿De qué se ha tratado? Aquí están los hechos, que cada quien saque sus propias conclusiones:

– Abril de 2002: Desbordado con un pueblo en la calle, con venezolanos fulminados por certeros balazos disparados por francotiradores apostados en posiciones de exclusivo dominio del régimen, siguiendo órdenes de Chávez y su grupo, todavía quedaban militares dignos, quienes desobedecieron diferentes órdenes contrarias a lo que se tratara de proteger al pueblo. Desde un sargento quien, en Chuao, no solo desobedeció a un Coronel que dio órdenes de marchar hacia Miraflores a detener el pueblo, sino que gritó a la tropa profesional de la GN ¡A mi mando! “de aquí nadie se mueva mi coronel”, hasta el General Rosendo que no obedeció activar el “Plan Ávila”, hasta la reunión del alto mando que le solicitó la renuncia a Chávez “la cual aceptó”,así Chávez Cayó. Pero la mediocridad y egoísmo de ese variopinto grupo de militares y civiles que se hizo con el poder, desatendiendo sabios consejos de ciudadanos que deseaban el bien del país en cuanto a cómo proseguir dentro del marco de la constitución, contra todo pronóstico, echó al traste con la victoria ganada por el pueblo que gloriosamente se inmoló en aras de su libertad. Tristemente, en un par de días Chávez regresó como una versión diabólica del ave Fénix.

– 2014: Luego de protestas sostenidas durante días y con las calles bañadas en la sangre de mártires, cuyo sacrificio quedó impreso en la memoria de muchos y soportado en innumerables videos donde se veían aguerridos ciudadanos (hombres y mujeres, jóvenes y viejos) “armados” tan solo con escudos de cartón y madera, con piedras o palos en sus manos, enfrentándose contra bien armados militares, policías y “colectivos”, inmolándose ante unos cobardes quienes, con sonrisa en rostro, disparaban alevosamente sus armas, asesinando a unos y dejando heridos, algunos discapacitados de por vida. Como consecuencia, el chavismo se encontraba atrincherado en la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida mejor como “La Carlota”. En cuyo interior, salvando las distancias y circunstancias, Maduro actuaba similar a Hitler desde su bunker a finales de abril de 1945, dando órdenes que nadie obedecía, peor aún, con tropas carentes de pertrechos, alimentos, hidratación, tiradas en cualquier parte donde pudieran descansar sin colchonetas ni cobijas, rodeadas de excrementos y su olor ante el colapso de los sanitarios de esa base militar, la moral y la disciplina sencillamente no existían. Era cuestión de horas para la capitulación… Pero misteriosamente, sin justificación alguna, nuevamente la “dirigencia” opositora se prestó para un proceso de diálogo, anunciado, literalmente, a horas de que Maduro fuese depuesto. ¿Por qué pasó esto?

– 2017: Se repiten las escenas de 2014, con mayor duración e intensidad. Pero con los mismos y nuevos cobardes masacrando al pueblo que, valerosamente, no retrocedía. Como copia al carbón, con un Maduro debilitado interna y externamente, ahora le dan espacio de maniobra y cual mago siniestro, sacó la “constituyente pret a porter” contra toda norma, pero por ilegal e ilegítima que fuera, sería el sustento para “enfriar” las calles, desmontar las protestas y retomar el control que estuvo a punto de perder. Ante las acciones timoratas de una dirigencia opositora extrañamente apaciguada, que se enfocó en el discurso y no en hechos efectivos, el pueblo evidenció que, de nuevo, no existía de este lado el liderazgo necesario para retomar la democracia y el estado de derecho. Con ello, comienza el triste episodio de los desplazados, esos venezolanos y algunos extranjeros que optaron por marcharse del país ante unas sombrías perspectivas para ellos y sus familias. Rompe el corazón, aún estos días, ver imágenes de gente, literalmente, caminando desde aquí hasta Perú o Chile, unos caídos en el camino, otros en manos de tratantes de seres humanos, otros en la indigencia. Aunque muchos lograron establecerse y lograr sus sueños de paz y una vida digna en diferentes países.

– Desde 2018, se perciben perspectivas de éxito para la salida de Maduro, basadas en declaraciones del presidente Trump y una coalición donde estaban las democracias y potencias militares del mundo democrático, que implicaron sanciones tomadas contra la nomenklatura chavista, que incluía millonarias recompensas por la captura de Maduro y sus secuaces, anunciadas en Marzo de 2020, además de que “todas las opciones estaban sobre la mesa”, cuya seriedad se apoyó en la movilización, en abril de 2020 hacia nuestra costa caribe, de naves y aeronaves militares en posición de espera, incluso efectuando maniobras combinadas con países aliados de la región. Sin embargo, nuevamente la traición de los “dirigentes” opositores mostró su rostro, solo que esta vez tuvieron que ser descubiertos luego de algunas reuniones secretas celebradas entre ellos y el régimen desde febrero a junio de 2020, reportadas desde República Dominicana, ante lo cual tuvieron que aceptar que era cierto. Es decir, actuando a espaldas del pueblo, burlándose de su dolor y rompiendo sus esperanzas, nuevamente oxigenaron al régimen. Porque, obviamente, la única consecuencia real de esto, es que se sustrajo de la ecuación la remota posibilidad del uso legítimo de la fuerza para deponer a Maduro y los suyos, porque ambas partes estaban “dialogando”. Dejando las sanciones como perfecta excusa para sustentar la narrativa del chavismo de que la debacle provocada por ellos mucho antes de la entrada en vigencia de tales medidas en contra de su dirigencia, eran consecuencia del “bloqueo”, el cual en realidad les favoreció, porque, esta vez, el mercado negro surgido por la escasez de combustible, quedó en manos de militares y policías, quienes, con dólares en efectivo en sus manos a diario, producto del control sobre las colas de ciudadanos desesperados por surtir gasolina y diésel, no podían estar más felices con el régimen, el cual ya no tenía que preocuparse por algún alzamiento con probabilidades de éxito. Ya para diciembre de 2019, con la mira puesta sobre la elección del nuevo parlamento venezolano a celebrarse en enero de 2020, se denuncia la “operación alacrán”, consistente en que varios diputados de la Asamblea Nacional representantes de la oposición, se vendieron al régimen para hacer parecer que hubo un proceso de elecciones real, legal y legítimo de elecciones y que la nueva asamblea tendría legitimidad absoluta. Lo cual no lograron porque no fue reconocida a nivel internacional la nueva asamblea. Sin embargo, para efectos internos, es esa la que efectivamente ejerce funciones y legisla.

– 2021: Hay dos puntos que evidencian el éxito del régimen contra los esfuerzos internos y externos para lograr la reinstauración democrática en Venezuela:

1- El sorprendente cambio de posición respecto a lo que representa el régimen de Maduro: Después de muchos viajes y reuniones donde representantes de la oposición sustentaron ante diversos países, con pruebas fehacientes, que el problema de Venezuela no era de orden político, ya que no se trata de partidos enfrentados por diferencias ideológicas, sino que un grupo de delincuentes organizados (requeridos por la justicia internacional muchos de los altos funcionarios del régimen incluido el mismo Maduro) implicados en narcotráfico, apoyo al terrorismo, tráfico de personas y minerales, además del irreparable daño en el ecocidio de nuestra Gran Sabana y cuencas de ríos al Sur del país,  se hicieron con el poder y han incumplido todos los acuerdos suscritos, uno de los cuales tenía al Papa de por medio no importándoles esto. Por lo cual se requerían acciones legales, judiciales que podrían incluso requerir la fuerza, de allí que se invocará el principio de “Necesidad de Proteger” o R2P como se le conoce. Pero, mágicamente, ahora resulta que sí se puede dialogar y se fueron a México a hacerlo.

Aún más, Altísimos representantes de esa “Unidad” que denunciaron todo esto, ahora argumentan que es necesario un gobierno de transición, donde el chavismo tenga participación, incluidos mecanismos de justicia transicional, que no es otra cosa sino una manera elegante de legitimar la impunidad para múltiples delitos cometidos por distintos funcionarios del régimen y denunciados por ellos. Que nuestro caso es comparable con el de Pincohet de Chile o de Klerk en Suráfrica, de cuyos gobiernos se salió mediante medidas de negociación y elecciones. ¿En serio? Si bien es cierto que la justicia transicional pudo incluso ver hacia otra parte debido a delitos de lesa humanidad cometidos por ambos regímenes, ninguno de ellos estuvo integrado por delincuentes dedicados al narcotráfico, apoyo al terrorismo, el tráfico de minerales o de personas, además de que, por las razones que fueran, ambos participaron en negociaciones cuyos acuerdos respetaron y cumplieron. ¿Dónde está el parecido con el caso venezolano?

2- Pese a que no hay un CNE autónomo, ni legítimamente nombrado, carentes de un registro electoral que se ha denunciado hasta la saciedad como viciado, con un sistema electrónico sobre el que existen muchas denuncias por fraude, además de arbitrario ajuste a conveniencia en circuitos electorales, tanto en su distribución geográfica, como en la cantidad de diputados que elige cada uno, resulta que la Unidad está llamando a elecciones y a votar, por lo cual inscribieron sus candidatos sin que se les caiga la cara de vergüenza.

Ya para concluir, al único caso en que veo que nos parecemos, es con el de Afganistán, abandonado a su suerte, secuestrado, subyugado por el brutal régimen Talibán, bajo el pretexto de la “Libre determinación”, una cobarde y cómoda manera de lavarse las manos, un atroz argumento por parte de quienes pueden y deben hacer lo que moral y legalmente les es obligatorio como signatarios del acuerdo mundial firmado en la ONU en 2005, sobre la necesidad de proteger a pueblos amenazados de genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad. En nuestro caso, sustentados por el informe de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, presentado en julio de 2019 donde se señala al régimen venezolano por la comisión de muchos de ellos.

Para colmo, desde México están saliendo señales, mediante declaraciones de representantes de la “oposición” de que en Venezuela se podrán resolver los delitos denunciados ante la Corte Penal Internacional, razón por la cual al fiscal de la CPI no le quedará otra cosa sino dejar que eso sea así. Siendo la impunidad la que reine de nuevo.

¿Pudo usted identificar el arma secreta del chavismo?