La voz de Buchenwald: Cómo los prisioneros crearon una radio en las narices de los nazis

La voz de Buchenwald: Cómo los prisioneros crearon una radio en las narices de los nazis

Fortificación de la línea Maginot (Foto: Shutterstock)

 

 

Los prisioneros de Buchenwald lograron construir una radio de piezas tomadas clandestinamente de las fábricas donde trabajaban, a pesar de todos los riesgos que corrían: toda maquinaria para los presos de los campos de concentración estaba estrictamente prohibida.

Por: Sputniknews

Lev Drapkin, electricista de profesión, y Alexandr Lisenko fueron el alma de todo el asunto. La primera versión del dispositivo construido en enero de 1943 no funcionaba: solo hacía ruido.

Pronto consiguieron establecer contactos con otros prisioneros de confianza que sabían sobre el cableado de la radio: el soviético Viacheslav Zhelezniakóv, un parisino Julien y el polaco Edmund Damazin, ingeniero de radio de formación, que trabajó en Buchenwald en una brigada de electricistas.

El segundo dispositivo resultó ser más exitoso. Recibía emisoras de radio de Moscú y Londres. Sin embargo, fue desmontado porque estaba mal camuflado y podía ser detectado por los guardias del campo.

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