El poder y el peligro de los gigantes tecnológicos

El poder y el peligro de los gigantes tecnológicos

 

Hace poco más de diez años después del comienzo de la Primavera Árabe – una revolución popular pro-democracia ayudada por Facebook y Twitter – las redes sociales más importantes del mundo han prohibido la presencia del Presidente de Estados Unidos en sus medios por incitar violencia mortífera en Estados Unidos. Es una excelente ilustración simultánea de promesa y de peligro, así como el enorme poder de los medios sociales sobre la política y nuestras vidas.





Especial de Laszlo Beke

No debe sorprender que la proscripción del Sr. Trump – y la decisión de Apple, Amazon, and Google de expeler otras plataformas extremistas donde partidarios de Trump habían tramado violencia – han provocado una cantidad de inquietudes espinosas sobre cómo definir la libertad de expresión y sobre como regular a los gigantes tecnológicos. La plaza pública del S.XXI es definida en la práctica por el extraordinario y aparentemente arbitrario poder que tienen los gigantes tecnológicos. Sin embargo, es difícil evitar la percepción que las redes sociales han llegado a un punto-de-no-retorno. La preocupación por su poder y alcance no está limitada a intereses políticos en Estados Unidos. El Reino Unidos, Australia, Singapur, Brasil y la UE han pasado, o están evaluando, nuevas reglas diseñadas para regular medios sociales.

El debate sobre libertad de expresión

La declaración de derechos de la constitución de Estados Unidos no ofrece ningún derecho inalienable para publicar en Twitter o Facebook. Por ello, en este caso desde el punto de vista legal no existe un debate sobre “libertad de expresión”. Las leyes de libertad de expresión generalmente no permiten la instigación de la violencia, la razón primaria para las recientes acciones de las empresas de tecnología. Legalmente las empresas privadas pueden hacer lo que decidan. Sin embargo, algunas decisiones han tenido fallas en consistencia o proporcionalidad. A pesar de que Twitter mencionó un “riesgo adicional de instigación de la violencia” por parte del Sr. Trump, los twits que identificó no cruzaban el umbral que define el derecho constitucional de libertad de palabra. Mientras tanto, el Ayatollah Ali Khamenei sigue en Twitter. Probablemente, las empresas se debieron haber focalizado en posteos individuales, en lugar de proscribir a personas, incluyendo al Presidente.

Otro problema es quienes tomaron las decisiones. La concentración existente en el sector tecnológico significa que el control se encuentra en manos de un pequeño grupo de ejecutivos no electos y sin obligación de responder al público. Es posible que la intención real fue proteger la democracia, pero también es posible factible que hayan habido otras motivaciones menos altruistas o puras. Tampoco es justo que las empresas necesiten asumir ese rol, por no existir un mecanismo de regulación.

Modelos de regulación existentes

– En China, las empresa de tecnología (algunas de las mayores en el mundo) son operadas en forma privada, pero la expectativa es que actúen como una extensión leal de un estado autoritario.

– En la Unión Europea (con pocas empresas de escala global), los estados establecen reglas estrictas sobre privacidad, expresión, competencia y transparencia.

– En Estados Unidos, el enfoque es no intervencionista. Recientemente, los partidos políticos han estado considerando regulación más estricta. Las reacciones a las acciones recientes han tenido contrastes importantes: algunos las condenaron, otros consideraron que fueron tardías y debieron ocurrir antes. Por supuesto, lo ocurrido con el Presidente Trump posiblemente acelere estas acciones.

El Capitolio

El motín ocurrido en el Capitolio estadounidense el 6E se le puede achacar parcialmente a las redes sociales. Después que el Presidente Trump alentó a sus seguidores a venir a Washington a protestar contra la certificación del candidato Biden como Presidente por parte del Congreso, redes como Parler, Telegram y Spreely – opciones menos moderadas que Twitter y Facebook – estaban repletas de llamadas a la toma de Washington. En este momento, dichas redes son una poderosa fuente de desinformación por su creciente conexión con fuentes de información extremista como Newsmax y OANN.

Las plataformas que bloquearon

Aparte de Twitter y Facebook, también actuaron las redes sociales Reddit, Instagram, Snapchat, TikTok, Twitch, YouTube, Pinterest y Discord contra cuentas o hashtags del Sr. Trump. Apple y Google, quienes funcionan como porteros para prácticamente todos los teléfonos inteligentes en el planeta, prohibieron a Parler, una alternativa a Twitter. Amazon, rápidamente se plegó sacando a Parler de su servicio de hospedaje de Nube. Asimismo, otras empresas tecnológicas también actuaron: Stripe, un procesador de pagos, indicó que dejaría de trabajar con la campaña de Trump; Salesforce, bloqueó los correos enviados por Comité Nacional del Partido Republicano; Shopify, una firma canadiense que provee tiendas en Internet, removió dos tiendas asociadas al Sr. Trump e incluso hasta Peloton, que hace bicicletas para entrenamiento de alto costo, emitió prohibiciones.

Limitaciones de plataformas radicales como opciones alternas

Aquellas que quieran extender su alcance más allá de sus círculos extremistas tienen que vencer varios obstáculos:

Técnicos – las plataformas alternativas son todavía pequeñas – Parler tiene 12 millones de usuarios contra Twitter 187 millones.
Financieros – Algunas plataformas pequeñas dependen de aliados para pagos y soporte técnico exigentes con respecto a la presencia de opiniones extremistas y la ausencia de moderación.
Crecimiento del negocio – Muchos usuarios se desinteresan por fallas técnicas, por spam o pornografía y/o por el extremismo. Usuarios de Parler dicen que es menos atractivo, ya que la homogeneidad de la membresía limita las oportunidades de discusión.


Se hace referencia a “Blood and glass” and the power of Big TechThe expulsion of Donald Trump marks a watershed for Facebook and Twitter  Far-right digital media paved the way for the riot in Washington,  Donald Trump’s ban from online platforms underlines their power  y Silicon Valley should not be given control over free speech . También aparece en mi Portal https://bit.ly/3qFiu9I.