Médicos temen descuido de la pandemia en Venezuela durante diciembre

Las personas se reúnen en el mercado mayorista de Coche en medio del brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en Caracas, Venezuela, 31 de julio de 2020. Fotografía tomada el 31 de julio de 2020. REUTERS / Manaure Quintero

 

Aprender a convivir con el COVID-19, es la lectura que le dan a la carta abierta de la flexibilización en diciembre. Se acaban las medidas alternas de las semanas libres y radicales con el sistema 7 + 7 y los expertos sólo llaman a estar precavidos, para no engrosar la curva del posible rebrote de contagiados para fin de año.

Por Guiomar López | LA PRENSA DE LARA

Una realidad que se vive en el mundo con más de 56 millones de afectados y con reincidencia en los países europeos en octubre. Venezuela no se queda atrás y la data oficial sólo supera los 100 mil casos, pese al rechazo de los expertos, quienes reiteran la oleada súbita tentativa para los próximos 15 días. Confirmado por Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana, al advertir que las estadísticas reales podrían oscilar entre los 2.500 a 3.000 positivos diarios.

Las alarmas retumban cuando se detienen en la situación país, entre las pocas pruebas y tardíos resultados de las PCR, que obstaculizan ese diagnóstico. Además del 80% de asintomáticos que expanden la cadena de contagios, sin siquiera darse cuenta y el déficit en la capacidad de respuesta hospitalaria en el sistema público. Un engranaje que termina de fracturarse con la falta de prevención de la ciudadanía, que -muchas veces- ignora las medidas básicas de protección y se expone a un festín de contagios.

“El coronavirus no se ha ido y la gente entiende que con tanta libertad, tenemos el permiso de convivir con él”, señala René Rivas, titular del Colegio de Médicos de Lara, ante la evidencia de mayor proliferación de casos comunitarios. El virus está en las comunidades y en los hogares, que pueda ser ignorado ante la falta de síntomas.

Lo ilustra en un escenario que empieza desde el mismo seno médico, al mencionar que solamente en el Hospital Central Antonio María Pineda tuvieron 65 especialistas infectados por COVID 19. Un espejo de la realidad que tanto protestan, frente a la falta de dotación de implementos de bioseguridad. Han denunciado casos de trabajadores de la salud, a quienes ni se les suministran los respectivos tapabocas por guardias.

Todo encaja en un momento de poca información y que se asume de seguridad extrema, pero ¿ha existido una verdadera campaña educativa para la colectividad?. Édgar Capriles, experto en economía de la salud, responde que el gobierno desestima y no hace hincapié en la fatalidad que puede representar este virus. “No se tienen los voceros creíbles, ni la pertinencia del mensaje alusivo a los riesgos de un rebrote. Tampoco se educa con la conducta, al ver los candidatos oficialistas sin la mínima prevención en eventos de campaña electoral”, destaca.

Es la insistencia de ese llamado de alerta, para paliar los abusos que se puedan cometer frente a tanta libertad. Sin la necesidad de alarmar, pero sí de recalcar las consecuencias del descuido. Un cambio de hábitos que empiece por el adecuado uso del tapaboca, lavado de manos y evitar las aglomeraciones. Dicho punto es uno de los más vulnerables, sin el debido distanciamiento de 1,5 a 2 metros que se queda en letra muerta para los usuarios del transporte público, consumidores y aquellos con diligencias en entidades bancarias o entes públicos. Las caretas deberían ser las barreras para cuidarse de los gérmenes en el rostro o los lentes bien sellados, para proteger los ojos.

Esto lleva a los expertos, incansables en el llamado de conciencia para tener nuevos hábitos. Empezar por evitar tocarse la cara, sin el adecuado lavado de manos y ser repetitivos al usar gel antibacterial o alcohol concentrado. Así matar las bacterias que pueden sobrevivir por varias horas en diversas superficies.

Sin desestimar

La mucosa ocular es una de las más atractivas para recibir al coronavirus y de allí, que la protección debe ser extrema. De hecho, se debe evitar el contacto, incluso dejar la manía de tocarse ojos, nariz y el tapaboca, el cual se debe retirar sujetando directamente las gomas, desde las orejas y así llevarlo a la superficie para su respectivo lavado.

Para la doctora Rossi D’ Apollo, coordinadora de la Comisión Anti Covid de la UCLA, es vital el cuidado personal y así al entorno. Un arranque desde la desinfección de las manos, como los agentes transmisores más comunes. De allí, que el alcohol garantiza la efectividad para acabar con todos los gérmenes y así como asegurar el uso de gel con un 70% de alcohol.

“No se puede pretender sustituir el alcohol, porque es el más indicado para neutralizar la contaminación por coronavirus”, refiere la especialista y se niega a la aplicación de determinadas marcas comerciales de gel, cuyo aroma se asemeja más a un perfume y no contiene ese 70% requerido. Recomienda que antes de comprar este tipo de productos, se verifique el contenido y así estar seguro de su efectiva protección.

Recuerda la obligatoriedad de llevar consigo este tipo de protección, sobre todo cuando las personas están todo el día en la calle y sin la posibilidad de lavarse las manos con agua y jabón.

Médicos hacen el llamado a la conducta de la protección para no caer en el porcentaje silente de casos comunitarios. Y explican que la responsabilidad empieza desde el compromiso personal para evitar focos de contagios.