Basura e inseguridad invaden los mercados periféricos de Maracaibo

Basura e inseguridad invaden los mercados periféricos de Maracaibo

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En los mercados periféricos de Maracaibo no solamente se consiguen alimentos, artículos para el hogar, de limpieza, productos de belleza,  reposterías, ropa. Entre otras  cosas también se consigue basura, deterioro en sus estructuras, falta de vigilancia, sobreprecio en los artículos, cloacas rotas y, por supuesto, inseguridad, son el pan de cada día. Panorama

Corito, ubicado en Los Haticos; Panamericano, en La Limpia; Santa Rosalía, en El Tránsito y Altos de Jalisco, en la parroquia Coquivacoa, son visitados todos los días por compradores que demandan mejoras en ellos.





Algunos inquilinos del mercado Altos de Jalisco, la Alcaldía de Maracaibo los tiene abandonados. Hace seis años solicitaron que les cambiaran el techo de asbesto, porque temen enfermarse por el polvillo que bota.

“Tengo 15 años trabajando aquí y veo muchas irregularidades. En ocasiones en el estacionamiento han dejado carros robados y hemos sido víctimas del hampa.  Cada vez que se daña algo nos   piden dinero, parece que con la cuota semanal no alcanza o tal vez la desvían para otras cosas”, denunció un comerciante, quien prefirió no identificarse por temor a represalias.

Agregó que no entiende cómo la asociación de comerciantes no administra sus propios recursos, sino una administradora de la alcaldía. “Ellos nos imponen a esa persona y no podemos exigir nada porque ellos amenazan con cerrar el negocio”, explicó.

Con respecto a la recolección de la basura contó que ha mejorado poquito, la razón: debieron optar por  colocarla en el frente del mercado para que se la llevara. Antes pasaba semana en la parte trasera y agarraba gusanos.

En el de Corito cuando cae la noche, el estacionamiento es tomado por huelepegas y consumidores de drogas. “Muchas veces los funcionarios policiales han detenido a gente en la zona. Ellos son un peligro para nuestros hijos, porque hasta droga deben vender”, contó Juana Rodríguez, habitante de la zona.

Solicitó que culminen la reparación del cableado eléctrico, porque trabajar en el mercado con el cableado en esas condiciones es una amenaza latente.

En el mercado de Panamericano la situación que más afecta es la inseguridad reinante y el bachaqueo que carga a los comerciantes preocupados.

“Venir a trabajar no es fácil. Los clientes se quejan porque han sido víctimas de arrebatones y “pirañas”. Del estacionamiento se han llevado varios carros y ningún cuerpo de seguridad da respuesta. Este año se han metido seis veces, los ladrones someten al vigilante y se llevan todos los víveres que consiguen a su paso. Otra cosa es la falta de baños para los que trabajamos aquí. El privado que pagamos casi siempre está dañado. Nos toca usar el público. El techo es horrible, cuando llueve nos inundamos”, expresó Carlos Fernández, trabajador del lugar.

En Santa Rosalía, el dolor de cabeza es la acumulación de basura que ‘adorna’ la parte trasera del mercado. La red de cloaca que tiene años dañada y los constantes robos. “La semana pasada un sujeto entró a las 6:30 de la mañana y robó a los carniceros”, contó Luis Beltrán, cliente constante.

El ingeniero Reyes Ríos Gutiérrez, director  de Servicios y Mercados Populares Municipales, contó que todos los mercados tienen una junta administrativa, conformada por ocho personas. El presidente es nombrado por la alcaldía y la administradora es asignada por los comerciantes quienes la eligen.