Investigan otro objeto que podría pertenecer al avión de AirAsia

Investigan otro objeto que podría pertenecer al avión de AirAsia

FOTO EFE
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Las autoridades indonesias investigan hoy un quinto objeto de varios metros de largo localizado en el fondo marino y que podría pertenecer al avión de AirAsia siniestrado el pasado domingo en el mar de Java con 162 personas a bordo.

Los equipos de rescate tratan de acceder con un vehículo submarino no tripulado al objeto, de casi diez metros de largo, así como a otros cuatro localizados con radares a 30 metros de profundidad, aunque las fuertes corrientes dificultan las operaciones, según el canal de televisión Channel News Asia.

Se cree que parte de los viajeros del Airbus siniestrado puedan encontrarse atrapados en los asientos en estos supuestos restos.

Un navío singaporense que participa en las tareas de rescate encontró esta mañana otro cadáver, con lo que ya se han recuperado 31 de los 162 viajeros y tripulación que viajaban en el Airbus 320-200 del vuelo QZ8501.

En un informe, la Agencia Indonesia de Meteorología, Climatología y Geofísica señaló ayer que la causa más probable del accidente fue un daño en el motor causado por formación de hielo al atravesar una nube, aunque las autoridades aún buscan las cajas negras que expliquen lo ocurrido.

Una de las cajas, que en realidad son de color naranja, recoge la conversación en cabina y la otra, los datos de vuelo.

El vuelo QZ8501 de AirAsia despegó de la ciudad de Surabaya, en la isla de Java, el 28 de diciembre y tenía previsto aterrizar unas dos horas después en Singapur, pero se estrelló en el mar de Java cuando llevaba unos cuarenta minutos de vuelo.

Transportaba 155 indonesios, tres surcoreanos, un británico, un francés, un malasio y un singaporense, entre 155 pasajeros y una tripulación de 7 personas.

El piloto llamó a la torre de control en Indonesia cuando sobrevolaba el mar de Java por el sur de Borneo y solicitó permiso para virar a la izquierda y subir desde los 32.000 pies de altitud (9,76 kilómetros) hasta los 38.000 (11,59 kilómetros) para eludir una tormenta.

El día del accidente, había formaciones de cumulonimbos, nubes en forma de espiral con aire cálido y húmedo que generan fuertes aguaceros y rayos.

La torre de control aprobó solo el viraje en un primer momento pero cuando unos minutos después llamó al piloto para aprobar un ascenso, solo hasta los 34.000 pies, no pudo establecer contacto.

El piloto no tuvo tiempo de activar la señal de alarma del avión, por lo que se cree que el siniestro ocurrió de forma rápida.

Esta semana se informó erróneamente que uno de los cadáveres tenía puesto el chaleco salvavidas, lo que sugería que tuvieron tiempo de prepararse en el choque contra el mar. EFE

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