Victor Vielma Molina: ¿Dónde anida la paz?

Victor Vielma Molina: ¿Dónde anida la paz?

thumbnailvictorvielmamolinaCada candidato a la presidencia de la República platea a todos los habitantes de su país, sin discriminación alguna, que voten por él. Así, de esa misma manera,también debería gobernar. Situación que lo compromete a administrar para el éxito de cada uno de los habitantes. Además,su talento creativo, hacendoso,precautelativo, prospectivo y antisegregacionista, lo impulsará adar respuesta a las exigencias ineludibles que imprime el crecimiento poblacional. Pues esto último, siempre colocará en evidencia la capacidad administrativa de gobernantes y empresarios. Binomios ineludibles,que en trilogía con los trabajadores, propician el desarrollo y la prosperidad del pueblo. Pues todo gobernante, siempre debería estar preparado y alerta para salir airoso ante lo inesperado. Pero la guerra contra su pueblo, bajo ningún concepto, puede ser el proyecto de un gobernante. En la Historia de la Incompetencia Militar, Geoffrey Regan, dice que “los políticos pueden ser a veces tan ignorantes de la naturaleza del militar como el soldado de la del político.” Y del autor de la obra De la Guerra  Carl von Clausewitz, nos dice que:“calificó a la guerra de «reino de la incertidumbre».” Las dos citas de Geoffrey Regan, referidas al plano militar y político,las podemos endosar, enteramente, a nuestra realidad. Sí, el presidente de la República de Venezuela es Comandante de la FANB, por consiguiente, funge de oficial; pero más se debe a la vida civil. Ojalá, que en su cabeza y en la de quienes ejercen tareas de gobierno, quepa más la política y menos represión. Porque quien provoca la guerra entre hermanos, además de arrojarse sobre la incertidumbre;expone a la vieja forma de activar el genocidio.

Cuando escribo esto, no sin temor, recuerdo al genocidio de Ruanda que empezó en 1994 por escasez alimentaria, diferencias raciales y crisis política. La trama de la película británica Hotel Ruanda. La Matanza (2004) dirigida por Terry Royal, retrataa los fatídicos hechos históricos de la hegemonía del gobierno genocida hutu de Ruanday su propósito de exterminar a la  minoría tutsi. El actor Don Cheadle, personifica a  Paul Rusesabagina, un hutu que gerencia al Hotel Rwanda. Paul, durante los trágicos acontecimientos da a conocer sus profundos sentimientos humanos, que no solo buscanproteger a su esposa Tatiana de origen tutsi, sino a todas las familias tutsi que logra introducir al hotelpara salvarlos y conseguir que la insuficiente; pero inapreciable ayuda de la ONU, los saque del país. Sin lugar a dudas, muchos hutus tenían sentimientos y amaban a la minoría Tutsi, tal como lo demostrabaPaul Rusesabagina; pero el odio, el miedo y el terror esgrimidos desde el poder y los medios de comunicación centralizados por la mayoría hutu,  traicionan la realidad humana de ser hutu y anula el reconocimiento a favor del otro, del tutsi. Pero a pesar de la traición y la segregación racial o política sobre el exterminio contra los tutsi, sobreviven seres como Paul Rusesabagina, que salvan al ser humano sin distinción.  Lo preocupante,  dentro de un país, es el desconocimiento y la segregación, que algunos seres humanos descargan contralos que son diferentes o piensan distinto. Pero sin ser una novedad, la chispa que puede encender la pradera, generalmente, nace de hechos injustos y de la incapacidad de los actores políticos para dar respuestas asertivas.

Por ello, ante el fracasode la OEA y otros organismos internacionales, por lograr la paz en Venezuela,cabe la cita que el autor de El Honor del Guerrero,Michael Ignatieff,hace de David Rieff. Rieff, destacado historiador, analista político y crítico culturalsostiene que: “el fracaso de la ONU en Bosnia se explica porque buscaba la paz, no la justicia”. Sin pretender hacer que el conflicto venezolano sea igual al de Bosnia ni que la ONU se semeje a la OEA, bien vale como reflexión. Y así, en nuestra realidad,hay que sacarle el veneno a la serpiente antes que inocule y cause males mayores. Porqueel problema venezolano es, ciertamente, de justicia. Y sin justicia no se llega a la paz.Por ello, los venezolanos fijan posición en defensa desus derechos constitucionales que han sido violados y que están contenidos en los artículos correspondientes al Capítulo III. De los Derechos Civiles: Art. 43: Inviolabilidad de la vida. Art. 44: Libertad personal. Art. 45: Desaparición forzada de personas. Art. 46: Respeto de la integridad, física, psíquica y moral de las personas. Art. 47, que dicta: “El hogar doméstico y todo recinto privado de persona son inviolables.” Art. 48: Inviolabilidad de las comunicaciones. Art. 49: Del debido proceso en todas las actuaciones judiciales y administrativas.





Al parecer, la revolucióncree que se preservará y consolidará en el poder, sí y sólo sí, es temida. Y montada, más en la percusión que en la persuasión, buscaaterrorizar alos estudiantes, criminalizar y reprimir sus protestas, invadir sus domicilios,acusarlos con falsos positivos, apresarlos o asesinarlos mediantela represión de la GNB, la PNB y las balas criminales de grupos irregulares armados,apoyados y costeados con dineros públicosdesde el gobierno.Y, para guinda de este coctel, algunos sono fueronpresidiarios calificados de alta peligrosidad, que como acto seguido, son usados para horrorizary humillar a las comunidades. Así mismo advertimos, que muchos de los crímenes y delitos cometidos por el aparato represivo y segregacionista del gobierno, guardan graves delitos de lesa humanidad. Además, varios testigos aseveran que en las morgues, estas fuerzas represivas, para ocultar sus delitos, obligan a familiares de manifestantes asesinados, a firmar informes forenses que no responden a la realidad ni al cómo sucedieron los hechos que terminaron con la vida de sus deudos. Por fortuna, estos y otros hechos afrentosos, son referidos y evidenciados por testigos oculares, fotografías y vídeos que la población y comunicadores sociales publican a través de redes sociales, programas de radio, televisión, la prensa digital e impresa. De verdad, estos valientes héroes de la comunicación,bien merecen el reconocimiento de la población, pues se han atrevido y atreven a evadir, romper el cerco de censura y restricciones del gobierno. Causa queha generado una matriz de opinión de repudio contra el régimen de Maduro, que  va más allá de las fronteras.

La Constitución Nacional y las normas de las instituciones internacionales, donde Venezuela es signataria, recalca que todos los venezolanos son personase iguales ante la Ley.Estos preceptos, deberían centrarse y hacerse valer,en todo el quehacer diario de nuestras actividades políticas, sociales y económicas. Porque es importante quecese la segregación política,para que nadie,impida que Venezuela sea el país del reconocimiento, de la gran hospitalidad, de la sonrisa franca y de la mano abierta, para estrechar con calidezla otra mano, la del que piensa distinto, la de la otredad. Porqueen el reconocimiento, la comunicación y la justicia, anida la paz.

 

Víctor Vielma Molina/Educador/victormvielmamotmail.com