El lado oscuro de Desigual en la Semana de la Moda de Nueva York (Fotos)

El lado oscuro de Desigual en la Semana de la Moda de Nueva York (Fotos)

EFE

Sin renunciar a sus clásicos estampados, pero abriéndose a un espectro más lóbrego de la mano de los diseños firmados por Christian Lacroix, la firma española Desigual ha “volado” con la ayuda del “ángel” Candice Swanepoel en la apertura de la Semana de la Moda de Nueva York.

En su segundo desfile en la Fashion Week de la Gran Manzana, Desigual volvió a coincidir con el habitual del primer día, BCBGMAXAZRIA en el 25 aniversario de la marca, y apostó por un invierno mediterráneo de tejidos vaporosos.

El espíritu de “Love in the City”, el nombre de esta nueva colección, es fiel al toque naïf de la marca, que contrapone la agresividad de “Sex and the City” de Sarah Jessica Parker a esa amabilidad que, sin embargo, esconde un reverso oscuro.

“Es una historia de amor, una mujer que camina por Nueva York y todo el mundo se enamora de ella. Es elegante, ‘happy’, ‘trendy’ como es la marca”, dijo a Efe el consejero delegado de Desigual, Manel Jadraque.

Esa mujer es, principalmente, la sudafricana Candice Swanepoel, uno de los ángeles más cotizados de Victoria’s Secret y fichaje estrella de la firma, quien se sintió atraída por la marca gracias a ese espíritu jovial.

“Me gusta el lema ‘la vida es chula’. Creo que muchas marcas necesitan un poco más de eso. Lo pasaremos bien”, decía a Efe minutos antes de empezar el desfile.

Pero en ese corazón dorado, con el skyline barcelonés que presidía la pasarela en el Lincoln Center y que empezó a acelerar su latido hasta que aparecieron las modelos, lo más interesante resultó su sentimiento umbrío que ha importado a Desigual el prestigioso diseñador francés Christian Lacroix, quien ya trabajó con la marca hace tres años.

Así, aunque los primeros modelos fueron más previsibles (con la convivencia, pese a todo pacífica, de los topos, las flores y los cuadros en sus camisetas y vestidos), lo mejor y más sorprendente de la colección llegó con la firma cien por cien Lacroix, cuyas inspiraciones venecianas arrastran siempre un deje inquietante.

“Sus diseños tienen un toque barroco, gráficos geométricos y una paleta de color nueva para nosotros. Marrones, terracota, curry… colores muy modernos”, explicó Jadraque.

Lacroix, quien vistiera a Helen Mirren para su Óscar por “The Queen”, filtra en el universo del color los brocados oscuros y estampados floridos en oro, plata y bronce con un regusto a decadencia cortesana y a perversión olímpica.

Pantalones de lamé, vestidos de inspiración cinética y el cuello alto con ecos de sofocantes gorgueras, territorio casi ignoto para Desigual, son las aportaciones del diseñador, claramente más abonado a la tarde-noche que al día, en el que el sol sonríe a Desigual.

Y si en septiembre, en su debut en los ruedos neoyorquinos, Desigual convocó a Isabella Rossellini, en esta ocasión, la estrella de su “front row” fue la supermodelo Carolina Kurkova, que como todos los asistentes vivió la lluvia de corazones de tela con la que la marca quiso agradecer el apoyo del público de Nueva York.

Desigual, no obstante, compartió jornada con un evento de altura, ya que el diseñador Max Azria y su esposa y musa Lubov Azria soplaban las velas del 25 aniversario de su grupo BCBGMAXAZRIA con un desfile, más recopilatorio que innovador, en el que interpretaron de manera literalmente ortodoxa la temporada de otoño/invierno para el próximo año.

El matrimonio es la perfecta encarnación del espíritu ambivalente de las pasarelas neoyorquinas a través de sus dos marcas (la más ambiciosa Herve Leger y la más ponible BCBGMAXAZRIA), además de representar esas raíces exóticas asentadas en el mercado estadounidense (origen francotunecino él, ucraniano ella) que hoy sacaron, literalmente, sus pieles del armario.

La doble ortodoxia viene, por un lado, del poderoso sabor eslavo de la colección, homenaje al origen de Lubov. Por otro, de la literal interpretación del otoño/invierno, pues la colección está dominada por lo gélido y por los colores apagados que no desafían las bajas temperaturas.

La canción “Ain’t No Sunshine” (“No hay luz del sol”) con la que desfilaban las modelos fue, en este sentido, una declaración de intenciones, pues en un hábil cruce de lo campesino con lo “cool”, la marca apostó por una mujer cómoda en su condición frígida, que esquiva resaltar su figura y se hunde sin complejos entre pieles de conejo y de zorro, que la emancipan de todo lo demás. EFE

Fotos EFE

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