Emilio J. Cárdenas: Ven riesgo de colapso en Venezuela

Emilio J. Cárdenas: Ven riesgo de colapso en Venezuela

Hace algunos días, la conocida agencia calificadora “Standard & Poor’s” redujo la calificación de la deuda soberana venezolana ante la “radicalización” -por parte de Nicolás Maduro- de la economía venezolana, a la que de la noche a la mañana ha transformado en una “economía de guerra”, con la curiosidad de que el enemigo es su propio pueblo, que procura desesperadamente no ser perjudicado más por el desastre en el que Maduro y los suyos han sumido a la economía de Venezuela.

Lo que es todo un inédito récord: el de haber prácticamente quebrado a una economía que contiene a algunos de los yacimientos y reservas de petróleo crudo y gas natural más importantes del mundo. Por ende, teóricamente al menos, de las más ricas del mundo.

Pero lo cierto es que el capricho, la ignorancia, la tendencia populista a la dilapidación y al despilfarro de los incontrolables “bolivarianos”, de pronto se combinaron para arrasar con la enorme riqueza venezolana. Muy triste, pero cierto.





Hoy Venezuela no sólo no paga a sus acreedores, sino que mendiga asistencia financiera por el mundo. Pero hasta China le desconfía, exigiéndole condiciones para otorgarle financiamiento que son significativamente más duras que las que requiere el FMI. No sin razones, por cierto. Por todo esto la caída continua -e imparable- del nivel de reservas venezolano. Señal de que un colapso económico o financiero no es imposible. Aunque quizás no sea necesariamente inminente.

Ahora también “Moddy’s”, otra buena calificadora de primera línea, acaba -ella también- de rebajar la calificación de la deuda soberana de Venezuela. Por los desequilibrios económicos cada vez más significativos -e insostenibles en el tiempo- de Venezuela. Sumados a una inflación galopante. Y a una disparada del tipo de cambio paralelo, hoy diez veces más alto que el tipo de cambio oficial, lo que es realmente sin precedentes. A lo que debe sumarse la escasez de todo y una parálisis pronunciada en todo el cuerpo de una economía que realmente se ha empantanado, en medio del caos.

Por esto el rendimiento de la deuda soberana de Venezuela que requieren los inversores en el mercado es altísimo: del 15%. Porque el riesgo que corren los tenedores de esos papeles de deuda, obviamente, es mayúsculo.

En mayo pasado, ese rendimiento aceptado estaba en el orden del 10%. El deterioro venezolano no sólo es grande, sino que, queda visto, se ha visiblemente acelerado.

El acceso al crédito externo por parte de Venezuela está, por todo esto, severamente restringido y, además, es simplemente carísimo. Lo cual no es nada sorpresivo: porque con alguien como el cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, tomando decisiones en medio de un auténtico tsunami económico, pocos, muy pocos observadores y eventuales inversores, en rigor cada vez menos, apuestan a su éxito.

Emilio J. Cárdenas fue Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

 

Publicado originalmente en el Diario Exterior