ABC: El culto a Chávez comienza desde las escuelas

ABC: El culto a Chávez comienza desde las escuelas

Foto AFP

La memoria de Hugo Chávez se resiste a morir. El culto a su personalidad ya no se limita a las visitas guidas a su tumba insepulta en el Cuartel de la Montaña del «23 de Enero» y los souvenires, sino que se ha extendido a nivel nacional, que al mejor estilo de la dinastía de Corea del Norte, propaga su voz, siembra estatuas y adoctrina a los venezolanos arrullándolos desde la cuna y la escuela con los textos escolares.

LUDMILA VINOGRADOFF / ABC de España

La propaganda chavista obliga a su poderosa red de estaciones de radios a poner el himno nacional cantado por Chávez a las 6 de la mañana para despertarlos con el «gloria al bravo pueblo» o sorprender con su inconfundible voz a los alcaldes opositores que se reunieron la semana pasada con Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores.

Pero además el pensamiento único del que tanto gustaba alardear en vida el ex mandatario también se expresa en los textos escolares o en los ordenadores, llamados «canaimitas», que el Ministerio de Educación entrega a los niños como un regalo del «comandante supremo» porque todos (unos 8 millones de escolares matriculados) son considerados«hijos de Chávez».

Para este año escolar el gobierno venezolano ha regalado 35 millones de libros educativos editados en Cuba y los maestros han denunciado que su contenido es ideologizante y adoctrinador.

La ministra venezolana de Educación, Maryann Hanson, justifica la impronta del fallecido Chávez en el sistema educativo del país y defiende que en los textos escolares aparezca el «comandante supremo» porque él fue el «autor» de los libros.

«Él mismo revisaba los contenidos, y nos dio la pauta en términos de corrección de imágenes, de revisión de cosas, de datos históricos (…) entonces él es el autor de los libros, por eso aparece, hay que darle los créditos a quien los tiene y él los tiene», dijo Hanson a EFE en septiembre pasado.

La ministra salió al paso a críticas que han surgido desde la oposición y sectores académicos que aseguran que los textos tienen contenido que «adoctrina» sobre la llamada «revolución bolivariana» que predicó Chávez, muerto de cáncer el 5 de marzo pasado.

«Soy fiel a Chávez»

«Ellos se quejan de que aparece Chávez, ellos nos acusan de que nosotros le rendimos culto al comandante supremo y nosotros vamos a decir: ‘Si él es la persona que ha recuperado todo el ideario bolivariano por qué nosotros no lo vamos a colocar allí’», apuntó al reconocer que«yo sí soy fiel a Chávez y, sí, le rindo culto, y qué, ese es mi problema», dijo retando la ministra.

Tulio Ramírez, profesor de la Universidad Central de Venezuela, es el que ha desglosado el contenido chavista en la Colección Bicentenaria de los textos de enseñanza de matemáticas, castellano, ciencias sociales, ciencias naturales e historia contemporánea de Venezuela, desde la primaria hasta la secundaria en los planteles públicos.

Puso el ejemplo del libro de matemáticas de sexto grado. «Las tortas que se usaban para explicar a los niños las operaciones con fracciones, se cambiaron por cuartos y medios kilos de café que vende Mercal» (mercado público) inaugurado por Chávez. Como método para aprender múltiplos se usaba el número de pastillas que a «la abuela Lola» le regalaron en el Centro de Diagnostico Integral (CDI) atendido por cubanos.

El alto contenido ideológico partidista de los libros ha sido denunciado por docentes investigadores que coinciden en que «se está sesgando la Historia. Más que un texto escolar parece un panfleto, un documento doctrinario para formar militantes», sostiene Ramírez al señalar que a partir del 5to grado se enfatiza en la óptica chavista y sus conceptos de resistencia indígena, Escuela Bolivariana, patria, afro descendiente, burguesía y líderes comunales para hablar de quienes integran la comunidad.

Exageraciones y omisiones

En el caso del contenido histórico explica que está lleno de «exageraciones, tergiversaciones y omisiones importantes». Del primer tipo basta con mencionar que nueve periodos presidenciales se trataron en 20 páginas, mientras que el del ex presidente Chávez abarcó 26.

«A esa edad (entre 10 y 12 años) los contenidos se alojan en la conciencia y luego son muy difíciles de desaprender», afirma Ramírez. Eso ineludiblemente deja huella en la sociedad. «Quedan cicatrices. Porque el proceso de descubrir que Chávez no era un héroe sino un corrupto es traumático», concluye.

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