Corto y Picante: “Otra, olla maaaaas!” por: @fariasjoseluis

Corto y Picante: “Otra, olla maaaaas!” por: @fariasjoseluis

“Cuando las revoluciones son verdaderas no hacen alto en ninguna parte (…); deben abrazar todos los dominios de la vida pública. Un revolucionario debe poderlo todo.”

No se confundan. La frase no es de Maduro. Es de Göbbels. Aunque ha dicho palabras similares que confirman su inspiración nazi, hay una pequeña pero significativa diferencia -errores ortográficos aparte-, es la coherencia del demente nazi frente a la bipolaridad del Ilegítimo.

El poder ha producido efectos perturbadores en su personalidad. Sube y baja con extrema facilidad, el grito da paso al llanto en segundos. Acepta abrir las cajas y contar el 100% de los votos y en breve dice que no. Manda a Jaua a que lo represente en Lima, de pronto recula y dice que él también va. Con frecuencia habla de paz y al instante aprieta el gatillo de la amenaza por cualquier cosa, le cuesta mucho controlar los problemas glandulares que le produce el poder. Afortunadamente, le dejamos fría la emboscada para la marcha de ayer.





Eso sí, hay algo en lo que el Ilegítimo no cambia para nada. Donde la bipolaridad no llega: nunca cambia la mentira por la verdad. Ese es su charco. Mientras millones de venezolanos retumban su arrechera todas las noches sobre sus ollas, el Ilegítimo ordena no tocarlas sino montarlas.

Afortunadamente, nada más terco que los hechos, que la verdad. Ya comienzan a aparecer las imágenes de los CDI intactos, sin un rasguño, como el de Palo Verde y el de Piedra Azul, de los mismos que el dijo habían sido quemados por “hordas fascistas”. El alcalde Blyde ha mostrado el video de cómo Rizarrita montó una olla con lo de la policía de Baruta. Y los familiares de la lamentable víctima del sector La Limonera, en Baruta, “no atribuyen el asesinato a ningún bando político”. Un vecino afirma que

“Él era un hombre pacífico, que intentaba erradicar la inseguridad de La Limonera. Por eso no descarto que su muerte esté relacionada con algún malandro”. ¡Otra, olla maaaaas!